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viernes, 14 de septiembre de 2012

Películas de culto; "Psicosis II" de Richard Franklin


Sí, lo sé. Muchos puristas del cine en general (y fanáticos de Hitchcock en particular) no entenderán muy bien porque PSICOSIS II tiene un lugar en mi blog y sobre todo una defensa que me tomo la molestia en escribir, pero así son las cosas del cine, en cuestión de gustos no hay nada escrito, y sorprenda o no, PSICOSIS II es buena película.

Dirigida en el año 1983 (casi 23 años después de la primera parte) por Richard Franklin y escrita por todo un especialista del género, Tom Holland ("Muñeco diabólico", "Noche de miedo"), PSICOSIS II da lo que promete... y mucho más.



¿Qué es "ese" mucho más? Pues básicamente el film ofrece una mayor profundidad en el personaje de Norman Bates, al que no sólo humaniza, si no que lo ex-culpa de todo crimen cometido en el pasado, pues aquí los verdugos son otros; la sociedad, la mentira... y la hermana de Marion Crane (y su hija) que vuelven para atormentar a Norman Bates y hacerle confesar el crimen que cometió.

Por si esto fuera poco (que no lo es) la película mantiene el suspense de una manera eficaz durante todo el metraje, y el guión saber darle otra vuelta de tuerca a la historia original. De hecho me atrevería a decir que PSICOSIS II es la pionera en eso que Wes Craven puso de moda en su saga SCREAM; rizar el rizo con los finales y hacer de lo imposible y/o rebuscado algo original o por lo menos curioso. (Desgraciadamente no puedo anticipar nada si aún no habéis visto PSICOSIS II, pero entenderéis perfectamente lo que quiero decir al final del film).



Pero aún hay más; la película contiene un excelente diseño de producción (Podemos ver la casa de Norman Bates por dentro), una puesta en escena más que arriesgada y curiosa en algunos momentos (ese plano fantástico donde la cámara sale por una ventana, baja por la casa en completo picado y toma otra acción que se está desarrollando en una esquina....), y una maravillosa música (sobre todo el tema principal) del genio Jerry Goldsmith, que en vez de imitar la música de la cinta original (lo que hubiese sido un recurso fácil) ofrece nuevas melodías siendo la más importante para la trama un delicado tema romántico que evoca un perfil de Norman Bates poco explotado en la primera parte; el de ser humano que siente, no miedo ni locura, si no amor, quizás por primera vez en su vida.

Por si fuera poco la dirección de fotografía corre a cargo de Dean Cundey ("Parque Jurásico", "La cosa", "La niebla") cuyo trabajo realza el enorme trabajo de diseño de producción y aleja el film de una oscuridad que se presupone en este tipo de género.



Está claro que PSICOSIS II no es una obra maestra (tampoco pretendía serlo, ni falta que hace), y también está claro que puede no resistir las comparaciones con la obra magna de Hitchcock, pero también es justo indicar y señalar que PSICOSIS II supera con creces a cualquier película de terror que se rueda actualmente y me atrevería a decir que su acabado, lejos de ser perfecto, encierra el mejor aroma de los productos artesanales de la mejor época de Hollywood.



La película costó 5 millones de dólares y recaudó 30 millones, lo que sin lugar a dudas significó un enorme éxito para UNIVERSAL PICTURES que contenta con los beneficios rodó dos secuelas más en años posteriores, todas ellas muy cutres y horrendas.

Concluyendo; PSICOSIS II no es una obra maestra pero es divertida, está muy bien hecha, y trata con enorme respeto la herencia temática y formal de la primera parte. De igual modo os confesaré aquí (ahora que nadie me lee....) que PSICOSIS, de Hithcock, siempre me ha parecido que tiene dos o tres secuencias más que prescindibles, aburridas y reiterativas, quizás que se toman muy en serio así mismas.... a PSICOSIS II no le veo ese problema; es un divertimento artesanal que, al no tener pretensiones de ningún tipo, acierta de lleno.

MI NOTA: 7

LO MEJOR: Que reinventa (sin complejos, con respeto, utilizando la mayor profesionalidad del mundo) una magnífica atmósfera cinematográfica más que reconocible por todos los aficionados al cine.

LO PEOR: Que la gente la compare con la primera parte y que por eso no se deje llevar al maravilloso viaje que propone la secuela.

SE PUEDE ENCONTRAR; Editada en DVD hace algunos años pero ya descatalogada. En AMAZON se puede encontrar por 4,95 euros en EDICIÓN DE FRANCIA Y ALEMANIA. Con Idioma y subtítulos en castellano. El DVD tiene un enorme fallo; el film está editado en 4:3 cuando el formato original es 1:85.














sábado, 8 de septiembre de 2012

Hacer una película según Irving Thalberg. (Basado en hechos reales)

Cuenta la leyenda que Irving Thalberg (productor de la Metro en sus comienzos), estaba buscando un buen guionista para una película que se iba a rodar a finales de año y decidió probar suerte entre los escritores de teatro de Broadway.

El elegido fue un dramaturgo al que la prensa llamaba "la gran esperanza del teatro norteamericano", pues sus obras eran alabadas por crítica y público.

Al llegar a Hollywood, el joven dramaturgo fue llamado al despacho de Thalberg, y allí, detrás de una mesa imponente, éste expuso sus intenciones sobre el guión que debía ser escrito.

Thalberg habló durante media hora y el joven dramaturgo asentía mientras se mostraba altivo intentando hacerle comprender a Thalberg que él no necesitaba lecciones sobre escritura, pues su fama precisamente le venía de aquel campo.

Thalberg y el joven se despidieron sellando el contrato y la promesa de que tras dos meses de escritura, un guión debía ser presentado para su posterior realización.

Pasado un mes, Thalberg quiso saber como iba el trabajo pero el joven dramaturgo no respondió a sus llamadas. Pasadas otras dos semanas, Thalberg quiso saber si podía leer algo que ya estuviese escrito, pero de nuevo nadie respondió.

Cuando se cumplió el día de la entrega del guión, Thalberg esperó al joven dramaturgo en su despacho hasta la hora de comer, pero éste no se presentó. Después del postre, Thalberg ordenó ir en busca del joven dramaturgo y traerlo a su despacho.

Estaba a punto de ponerse el sol cuando el joven dramaturgo, (acompañado por una escolta) entró en el despacho y se sentó frente a Thalberg.

- ¿Y bien? - Dijo Thalberg.

Tras un instante de silencio, el joven dramaturgo comenzó a llorar y con la cara desencajada empezó a decir:

- ¡Lo siento! ¡No he escrito nada! ¡No soy capaz! ¡No sé que es el cine! ¡No sé como se escribe cine!

Su llanto se hizo más y más fuerte y al cabo de unos segundos su rostro no era diferente del de un pequeño crío que se pierde en un mercado al separarse de la mano de su madre y muestra en su llanto y en su cara todo el terror del mundo.

Thalberg comenzó a caminar y recorrió la habitación hasta que llegó a la puerta de salida. Abrió la puerta y salió. Al cabo de unos instantes entró de nuevo en la habitación. Miro alrededor y empezó a actuar como si de un actor profesional se tratase.

"Entro en una habitación. En mi mano llevo un bolso. Camino hasta pararme frente a una pequeña mesa. Abro el bolso. De él saco dos monedas de un dólar y un par de guantes negros. Pongo todo esto sobre la mesa.  En la mesa hay un teléfono. Vuelvo a tocar las dos monedas de un dólar y el par de guantes negros. Voy a la chimenea. Enciendo un fuego. Vuelvo a la mesa y tomo los guantes. Vuelvo a la chimenea y arrojo los guantes al fuego. Vuelvo a la pequeña mesita y de pronto suena el teléfono. Descuelgo y espero para oír quien llama. "¿La policía? Si, soy yo... ¿Unos guantes? No, señor... yo jamás he tenido unos guantes negros.... Muy bien, aquí les espero". Cuelgo rápidamente el teléfono y corro hasta la chimenea. Una vez allí suspiro fuertemente de alivio pues los guantes han desaparecido... Son cenizas. Vuelvo a la pequeña mesita y me siento frente a ella. Tomo las dos monedas de un dólar y empiezo a jugar con ellas mientras espero que llamen a mi puerta".

Durante toda la escena que improvisó Thalberg, tanto el joven escritor como la escolta, no pararon de observar los gestos de Thalberg con gran interés, incluso uno de ellos se mordió en dos ocasiones las uñas.

Thalberg se quedó en silencio mirando al escritor mientras jugaba con las dos monedas de un dólar entre los dedos. El silencio se extendió hasta bien entrados los dos minutos.... Al final el joven dramaturgo decidió hablar. En su voz había una extraña ansiedad, el nerviosismo que demuestran los niños que fascinados esperan el final de un cuento.

- ¿Y bien? ¿Eso es todo? ¿Qué pasa con las dos monedas de un dólar? ¿Y con la policía? ¿Y con las cenizas?

Y Thalberg contestó;

- No tengo ni idea. Sólo estaba haciendo una película.

En menos de un segundo el joven dramaturgo entendió que escribir y hacer una película era eso... Volver a cuando uno es pequeño y espera la noche, simplemente porque esa es la hora del día donde las más hermosas y tristes historias son reveladas.