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jueves, 24 de enero de 2013

Películas de culto. "DOBLE CUERPO" Brian De Palma

Es curioso que siendo Brian De Palma uno de los primeros miembros de la generación de cineastas norteamericanos de los años 70 no goce de la misma fama que muchos de sus compañeros, como por ejemplo pueden ser Scorsese o Spielberg.

El motivo es bien sencillo; De Palma nunca ha buscado el reconocimiento de la crítica con grandes producciones para ganar Oscars y premios internacionales, sino que siempre ha preferido ser fiel así mismo y realizar el tipo de películas que a él le gustan; hablando en plata; De Palma es Tarantino muchos años antes de que el director de "Pulp Fiction" saliera a la luz. Él hace un cine para el público "freak" que conoce las referencias cinéfilas que ofrece en sus filmes, y sus propuestas cinematográficas (excepto quizás "Los intocables" y algunas de sus más recientes producciones), son obras de género que buscan entretener al espectador sin grandes alardes "intelectualoides". En pocas palabras; el cine de Brian De Palma es un cine que nace del corazón, cien por cien disfrutable si estás dispuesto a dejarte llevar... y a no tener muy en cuenta la coherencia narrativa de la trama que estás viendo.

La película que hoy nos ocupa, "DOBLE CUERPO", es para mí la obra maestra de De Palma. Se rodó en el año 1984 y está protagonizada por Craig Wasson y Melanie Griffiht. El guión, la producción y por supuesto la dirección corren a cargo del mismo De Palma.

El argumento no es sencillo de resumir porque el cine de DE PALMA es como una muñeca rusa; el argumento se abre y se expande hacia otros argumentos y géneros mientras la trama avanza, y los estilos se mezclan sin orden aparente.

Jake, un actor de películas de terror, descubre a su mujer con su amante. Tras abandonarla, se instala en una lujoso apartamento que le ha dejado un compañero. Desde allí ve cómo cada noche una mujer desconocida monta un pequeño y morboso espéctaculo en su vivienda...



No hace falta contar más. Hace falta visionar el film y darse cuenta de la maestría de De Palma para llevarnos por terrenos más que conocidos de diversos géneros cinematográficos (suspense, terror, thriller...), y darles la vuelta en el momento más inesperado.

DOBLE CUERPO ofrece momentos de una calidad visual y cinematográfica insuperable (la secuencia del centro comercial y la posterior en la playa es cine puro, mudo... ahora que está tan de moda), y la mezcla de estilos divide el film en dos partes perfectamente diferenciadas; lo que cree que está viendo el espectador y lo que de verdad está viendo.

De Palma se apoya en momentos de tensión genialmente filmados sin dejar de lado una curiosa reflexión sobre el mundo del cine y los mecanismos de la ficción, ya sea mental o cinematográfica.



Encontramos en la película todos los trucos inventados por el cinematógrafo; fueras de campo, puntos de vista, efectos de sonido en base a la percepción mental de un personaje, travellings eternos que descubren información cuando la cámara se detiene, cámara lenta, flash back... Incluso el film tiene espacio para un momento musical en la mejor tradición de Hollywood.

Destaca también la enorme valentía del director para hablar, aunque sea de pasada, del mundo del cine Porno y de los trapos sucios que esconden las producciones de este tipo de género. Hay escenas subidas de tono que entroncan muy bien con lo que se está contando, y aunque muchos críticos digan que De Palma es un exhibicionista más preocupado por llenar la pantalla de planos sorprendentes que de contar una historia, no estoy de acuerdo. En el cine de De Palma la historia es precisamente ésta obsesión por la exhibición y el voyeurismo, de hecho su cine está lleno de gente que observa situaciones por medio de cámaras de seguridad, cámaras de cine, telescopios, circuitos cerrados de televisión... etc, etc.



Es cierto que De Palma lía mucho el argumento de sus películas para luego terminarlas de manera rápida o poco elaborada (es un genio... pero un genio imperfecto), lo que no quiere decir que su cine no sea cien por cien disfrutable si estás dispuesto a sumergirte en las sensaciones audiovisuales sin la obligación de tener que pedir explicaciones por ellas.

Lo he dicho al principio y lo repito ahora; Tarantino es una copia de De Palma al cien por cien. Los dos toman referencias, los dos son amantes de las películas de serie B, incluso los dos, muy de vez en cuando, resucitan a actores viejos u olvidados o dan la oportunidad a otros nuevos... pero hay algo que hace a De Palma muy superior a Tarantino; Tarantino siempre busca (en el fondo) una intelectualidad soterrada en diálogos que dan para reflexionar... De Palma no, a De Palma no le interesa lo intelectual, sino lo físico, lo que se puede ver y tocar... y es por eso que De Palma cuenta una historia en dos horas y Tarantino necesita tres. Pero el resultado es el mismo; puro goce estético.



DOBLE CUERPO cierra desde mi punto de vista la genial trilogía que De Palma nos ofrece con "Vestida para matar", e "Impacto", quizás sus mejores películas hasta la fecha. Puede ser que DOBLE CUERPO sea, no la peor de las tres, pero sí la más propicia a ser despreciada porque adolece de "cierta falta de intenciones y de trabajo en algunas de sus secuencias", pero eso no quiere decir que no nos encontremos ante una obra maestra que puedes odiar o amar.. pero que sobre todo no te dejará indiferente.

Hace tiempo que De Palma no nos regala nada bueno, quizás por ello jamás vaya a ganar un Oscar a mejor director o mejor guionista... Lo que no saben todos los directores que han ganado un Oscar es que De Palma sigue tan libre como el día que empezó a hacer cine. Ellos, no.

MI NOTA: 9

LO MEJOR: Algunas secuencias que son cine puro. Es muy divertida. La música de Pinno Donaggio.

LO PEOR: Que mucha gente (y debido a sus errores, que los tiene), la considere una tontería de película. Un final un poco precipitado y caótico.

SE PUEDE ENCONTRAR EN: Desgraciadamente en España ya está descatalogada. Pero en AMAZON se puede encontrar en ediciones de Italia y Reino Unido (con subtítulos en castellano), a partir de 4,95 euros.













jueves, 15 de noviembre de 2012

Películas de culto; "Salvad al tigre" de John G. Avildsen


El cine norteamericano de los años 70 se vuelve oscuro y turbio de la noche a la mañana. Con las últimas producciones de la década anterior ("Bonnie And Clyde", "¿Quién teme a Virginia Woolf?", "El graduado"...), el cine de Hollywood toma otros derroteros, y es en la década de los setenta cuando un nuevo cine ocupa todas las pantallas ofreciendo al público una realidad muy alejada a la realidad que Hollywood siempre quiso vender a los norteamericanos; ansiedad, frustración, miedo, corrupción, sexo, violencia, desconfianza... son los temas principales de una serie de filmes que dinamitaron desde dentro el sistema de Estudios y sirvieron como plataforma para que una serie de nuevos directores con mucho que decir (Coppola, Spielberg, Scorsese, Friedkin, Bogdanovich, Ashby...), tomaran el control y realizasen una serie de filmes muy interesantes, algunos verdaderas obras maestras y otros, clásicos de culto y curiosos experimentos narrativos que a día de hoy siguen sorprendiendo por su osadía y valentía.


"Salvad al trigre" de John G. Avildsen (el director de "Rocky"), es un excelente ejemplo de ello y es un film muy desconocido que merece un nuevo visionado para descubrir todas sus virtudes y la enorme complejidad que pervive en su historia.

Protagonizada por Jack Lemmon, el film ganó el Oscar al mejor actor protagonista (segundo Oscar para Lemmon, primero a mejor actor principal), y fue nominado en las categorías de Mejor Actor Secundario (Enorme interpretación de Jack Gilford), y al excelente guión de Steve Shagan.

Narra la historia de Harry Stoner, un hombre de mediana edad, veterano de La Segunda Guerra Mundial, que está atravesando una crisis de identidad bastante grave y cuyos cimientos personales se verán gravemente amenazados en el día y medio en el cual transcurre la historia.


Efectivamente el tiempo narrativo es lo primero que nos llama la atención en esta historia; tan solo un día y medio, y es por ello que toda la acción dramática está bastante concentrada y ofrece una curiosa muestra cinematográfica para conocer, de primera mano, la realidad diaria de un personaje que en otro tipo de filme sólo hubiese tenido pinceladas anecdóticas y temáticas más cercanas al rol de un personaje secundario al uso.

Como ejemplo de lo anterior la secuencia que abre la película; veinte minutos en el dormitorio del personaje que interpreta Jack Lemmon donde le vemos levantarse de la cama, ducharse, hablar con su mujer, desayunar, ver la televisión... veinte minutos que se nos pueden antojar anodinos y aburridos a menos que sepamos leer entre líneas y captemos la verdadera grandeza de todo lo que en estos minutos nos cuenta la película; En primer lugar nos presenta de manera magnífica al personaje protagonista, luego desarrolla los temas importantes del filme de manera sutil y por último escenifica de manera perfecta (en fondo y forma) la grave inestabilidad mental del personaje principal.



A continuación se desarrolla el segundo acto de la película y es aquí donde podemos observar la otra realidad del personaje; su trabajo, sus relaciones de amistad... y donde se nos muestra (también muy importante en la trama) otra cara de la ciudad de Los Ángeles.

Recalco la idea de "la otra cara de la ciudad de Los Ángeles", porque la película se explaya en mostrar ambientes y tipos de dureza extrema (me atrevería a decir que este filme es el hermano mayor de "Un día de furia"), y el personaje atraviesa los diversos espacios que componen el filme (y por ende los demás personajes), con una presión que se siente y se palpa en cada uno de los encuadres realizados por el director.



Harry Stoner es un personaje que debe sobrevivir en un mundo que no ofrece segundas oportunidades y es por ello que, aunque parezca lo contrario, el personaje es bastante activo en la trama (toma muchas decisiones a contrareloj), y demuestra una doble moral bastante acusada en ciertos momentos de la trama, doble moral que el cine norteamericano hasta ese momento había ocultado en la inmensa mayoría de sus películas y que ahora era capaz de mostrar en filmes como el que nos ocupa.

El contrapunto de Harry es su contable, un hombre de ideas nobles y legales, inquebrantable en su sentido de la lealtad y el deber, que se verá también inmerso en asuntos extraños y turbios y cuyo instinto de supervivencia también se pondrá a prueba.

Los diálogos que se establecen entre los dos personajes son de una grandeza dramática y verbal inusitada, ya que en realidad los dos personajes podrían ser el mismo hombre, sólo que uno de ellos hace mucho que se dió por vencido (Lemmon) y el otro aún tiene esperanzas (Gilford). Esta ambivalencia produce en la acción dramática momentos brillantes de una verdad memorable.



Al final del día, cuando todo parece perdido, Harry volverá a sentir algo de aquello que dejó atrás, y es que la película y el objetivo del personaje, no es otro que el de recuperar "cierto tiempo perdido", aquel espacio entre nuestros recuerdos y nuestros sueños donde una vez fuimos felices y todo era más fácil.

La penúltima secuencia de la película (quizás Lemmon no ha estado tan tremendo y genial jamás...), se produce en una casa al lado de la playa. Harry hace el amor con una joven que sólo piensa en el hoy, una joven que representa lo que Harry dejó de ser, lo que Harry admira tanto... y llevado a la triste realidad de pronto, sabiendo ya que el tiempo pasado nunca volverá.... Harry decide empezar de nuevo y para ello no tiene más remedio que olvidar, en parte, quien es.



Si he contado el final del filme es porque no importa; hay que verlo, sentirlo... de hecho sabemos a los veinte minutos de película cual será el final de la misma, pero aún así no podemos ni imaginar la increíble sesión de profundidad interpretativa que Lemmon ofrecerá en los últimos minutos, y la enorme sesión de reflexión que Avildsen nos ha regalado en un filme que parece no tratar de nada... y encierra dentro de si, no pocos temas importantes, vitales, necesarios... reales.

"Salvad al trigre" es una de las mejores películas norteamericanas de los años 70. A día de hoy (sólo que tamizada por un "intelectualismo de salón y de aburrida progresía..."), se sigue copiando en mucho de los filmes que vemos a diario.

Lo mejor de "Salvad al tigre" es que en 90 minutos cuenta una vida entera. No es tarea fácil. Y los que tratamos de hacer lo mismo lo sabemos.

MI NOTA: 8

LO MEJOR: Jack Lemmon. Quizás la mejor interpretación de su larga y soberbia carrera. Jack Gilford; un enorme secundario de los de toda la vida dando una lección maestra de interpretación cinematográfica.

LO PEOR: Que sus primeros veinte minutos minen tu paciencia y te hagan pensar que estás ante una película que no trata de nada.

SE PUEDE ENCONTRAR EN: Editada por PARAMOUNT en una excelente copia a partir de 5,95 euros.