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viernes, 17 de mayo de 2013

Películas de culto. MARATHON MAN de John Schlesinger (1976)





El cine norteamericano de los años setenta está lleno de Thrillers magnificos y muy conocidos que sin lugar a dudas han quedado en la retina del público como las mejores muestras de un género cinematográfico que se prodigó bastante en esta década. A mi mente acuden ahora las maravillosas "PELHAM 1, 2, 3" de Joseph Sargent, "EL ÚLTIMO TESTIGO" de Alan J. Pakula y por supuesto "THE FRENCH CONNECTION" de William Friedkin, película que inauguró con mucha fuerza (y estilo) una serie de películas enclavadas dentro del misterio y del cine policial que han creado escuela.

MARATHON MAN de John Schlesinger (ganador del Oscar al mejor director en el año 1969 por "Cowboy de medianoche"), es uno de estos títulos memorables que aún son recordados como ejemplo maestro de película sobresaliente cuyo valor cinematográfico aún llega hasta nuestro días.

El film relata la historia de Thomas Levy (protagonizado por Dustin Hoffman, en uno de sus mejores papeles cinematográficos). Thomas es un estudiante de historia en la universidad de New York que, sin esperarlo, se ve involucrado en una peligrosa conspiración internacional en la que se encuentra también un agente renegado del gobierno de los Estados Unidos y un antiguo médico Nazi cuyo obsesión por unos diamantes perdidos lo lleva a abandonar su escondite en América Del Sur y viajar a los Estados Unidos para conseguir los diamantes y de paso ajustar cuentas del pasado.

Con este sugerente argumento comienza esta excelente película cuyo guión está basado (y escrito) por William Goldman, guionista ganador de sendos premios Oscars por sus guiones "Dos hombres y un destino" y "todos los hombres del presidente". 

El film arranca con una secuencia de alto voltaje en las calles de New York, y da paso a dos lineas de acción paralelas (una en Europa y otra en EE.UU), que se entrecruzarán en un determinado momento de la trama para complicar el argumento (y de paso complicar al protagonista de la cinta), hasta límites insospechados.

MARATHON MAN es una película cinemática hasta sus últimas consecuencias. Uno de esos filmes donde la tensión se puede palpar en cada plano y cada secuencia, cuya construcción argumental y visual apoya a la historia dándole un sentido único y total. Está producida por Robert Evans, mítico productor de la PARAMOUNT PICTURES de aquellos años y verdadero creador de excelentes películas (El padrino, la semilla del diablo, Love Story...), que además fueron grandes éxitos de crítica y público.

Además de la enorme interpretación de Dustin Hoffman, podemos disfrutar de dos papeles secundarios de lujo; uno de ellos (el malo de la función), protagonizado por Laurence Olivier y otro por Roy Scheider (el protagonista de "tiburón"). Olivier obtuvo una nominación al Oscar por interpretar al villano del film, nominación al Oscar que desgraciadamente no obtuvo premio alguno, y que se une a los grandes olvidos y errores de la historia de la academia. La construcción de personaje de Olivier ralla la perfección escénica (me atrevería a decir que su villano es, de lejos, uno de los cinco mejores de la historia), y sus secuencias, sobre todo una que ocurre con instrumentos de dentista, ha entrado en el Olimpo de las mejores secuencias de la historia del cine.


La sabia dirección de Schlesinger llena la película de momentos brillantes, el ritmo nunca decae y cada nuevo acto está lleno de grandes sorpresas, cosa que el Thiller de estos años recientes parece haber olvidado y es que en la actualidad es complicado encontrar una buena película de suspense donde no sepas que va a pasar hasta los últimos minutos. En el film, como he dicho anteriormente, no sólo no sabes que ocurrirá en cada secuencia, sino que las escenas se van desarrollando hasta un climax final que será recordado por todos los espectadore durante toda su vida.


Con una fotografía maravillosa de Conrad Hall (uno de los "maestros de la luz" de la historia del cine más reconocidos), MARATHON MAN se presenta como una de las mejores películas de su director (junto con "Cowboy de medianoche" y "como plaga de langosta"), y no pocos directores de la actualidad reconocen haber sido iniciados en el mundo del cine con el recuerdo de esta enorme obra maestra.


Cuando la película termina tienes la sensación de haber asistido a algo grande, a algo irrepetible que golpeará tu mente una y otra vez en cuanto recuerdes el título del film y alguna de sus poderosas imágenes.

MARATHON MAN es, lo diré claramente, una de las veinte mejores películas de los años setenta, y su poder de sugestión no pasa de moda a pesar de que el espectador medio ya esté acostumbrado a ver de todo en las pantallas del cine.

MI NOTA: 9

LO MEJOR: La escena del dentista y la secuencia donde, en las calles de New York, varios ancianos judios reconocen al criminal de guerra Nazi.

LO PEOR: El primer acto es algo confuso y puede despistar si no se tiene paciencia.

SE PUEDE ENCONTRAR EN: Hay dos ediciones en España, una en dvd (a un precio de risa, unos cinco euros, y otra más que reciente en BLU RAY, con una calidad de imagen que quita el sentido).





 








 

sábado, 26 de enero de 2013

Joyas Imprescindibles. "La noche" de Michelangelo Antonioni


A finales de los años cincuenta y principios de los años sesenta el cine italiano vivió una etapa de oro que aún hoy es considerada por muchos entendidos como una de las mejores épocas de la historia del cine mundial. Antiguos directores ya consagrados en años anteriores (De Sica, Visconti) afirmaban su lugar como genios del cine y otros nuevos realizadores (Fellini, Antonioni, Germi...), asombraban al mundo con nuevas propuestas cinematográficas de enorme valor artístico e importante carácter social y/o cultural.

En estos años era muy común encontrar a la crítica intelectual enfrentadas entre dos posturas; los Pro Fellini y los Pro Antonioni. Unos afirmaban que el primero había continuado por la senda de Neo-Realismo haciéndolo más humano y personal, otros afirmaban que el segundo se había alejado del Neo-Realismo para crear un nuevo tipo de cine más preocupado por el interior de las personas y su relación con el mundo de los sentimientos. Desde mi punto de vista las dos posturas se quedan en la superficie ya que limitan el cine de estos dos genios a unos pobres valores temáticos que por activa y por pasiva los dos directores negaron durante todas sus carreras.




El cine de Fellini y Antonioni habla de los mismo, sólo que el primero de ellos lo hace de fuera hacia dentro y el segundo de dentro hacia fuera. Sólo hay que ver cualquier film de estos dos autores para entender lo que quiero decir.

"La noche" de Antonioni, es la segunda parte de lo que se conoce como "La trilogía de la incomunicación", a las que también pertenecen "La aventura" y "El eclipse". "La noche" narra la vida de un matrimonio en el transcurso de un día, un matrimonio que está sufriendo una crisis emocional y que se debate entre la monotonía y el aburrimiento permanente.

Está protagonizada por Marcello Mastroianni y Jeanne Moreau, dos pesos pesados del cine europeo de aquellos tiempos. Aparece también, en un papel secundario pero muy importante, la musa de Antonioni y su pareja de aquellos tiempos; Monica Vitti. El guión está escrito por Michelangelo Antonioni, Ennio Flaiano y Tonino Guerra (guionistas habituales de muchas de las películas de Fellini).



"La noche" desde mi punto de vista, es la película más accesible de Antonioni, entendiendo por ésto el hecho de que, aún teniendo sus constantes cinematográficas habituales, sigue una historia fácil de comprender y cuyos movimientos dramáticos se encuadran dentro de una dramaturgia más o menos habitual. Si en "La aventura" hay una historia sin historia... y en "El eclipse" hay apuntes sobre una historia, en "La noche" hay una historia completa cuyo valor dramático se engrandece al contarse en el tiempo de un solo día, con su tarde, su noche y su amanecer.

Aún siendo la película más accesible del autor nos podemos encontrar en ella con la forma estética tan habitual de este cineasta, una forma estética que lo hacen ser un director único, tanto antes como ahora y un realizador que trabaja la imagen cinematográfica para dar un significado dramático y a su vez para configurar en la mente del espectador avispado algunas sutiles metáforas sobre el cáracter del hombre moderno y el entorno donde vive.




Para muestra del enorme valor estético del cineasta, la imagen anterior; sobre un fondo blanco dos personajes vestidos de negro, un encuadre lleno de valor sobre todo si tenemos en cuenta de que está hecho para causar una impresión estética determianada ya que ésta imagen rompe con la dramaturgia visual de las tomas anteriores y posteriores.... En Antonioni la imagen juega un papel importante para establecer las sensaciones y los vínculos entre la historia y los personajes.



Mención aparte merece la calidad del guión. Es muy complicado ver la grandeza del guión en las obras de Antonioni puesto que la narración no está sujeta a la máxima de causa-efecto, sino que es una sucesión de escenas y momentos más o menos cotidianos donde el espectador tiene que buscar "el misterio" o "la esencia" que hace a esa escena importante. Así por tanto, el primer acto del film se focaliza en la protagonista femenina; durante veinte minutos (o más), Moureau vaga por las calle de Milán sin ningún fin aparente, y nos corresponde a nosotros, el público, dar sentido a lo que estamos viendo. Mientras la protagonista vaga sin rumbo por las calles de Milán y se ve reflejada en cristales, invadida por la perspectivas de grandes edificios, mirando y observando a un grupo de jóvenes que se divierten peleándose... el protagonista masculino recorre su hogar en una soledad aplastante, casi espectral.... está claro lo que Antonini nos quiere mostrar con estas dos líneas de acción paralelas; los personajes no tienen nada que decirse, y mientras ella busca libertad, él busca el encierro o lo que es lo mismo; la comodidad de un mundo moderno que pone al alcance de todos un suero para no reconocer la verdad, cualquiera que sea, como por ejemplo que un matrimonio ya no se ama, y ninguna de las partes tiene el valor de decirlo a la otra.


En el segundo acto del film Marido y Mujer deciden pasar la noche juntos para romper el aburrimiento y a unas escenas en la casa conyugal muy bien contandas por lo austero de la puesta en escena pero lo grande y específico de su significado, le sigue una secuencia en un club nocturno que encierra en sí misma toda la esencia de la película.



El tercer acto del film se desarrolla en una mansión donde el matrimonio ha sido invitado a una fiesta. Aquí nos encontramos con otras de las características más habituales del cine de Antonioni; mostrar a la burguesía como un ente ridículo y vacío que mata el tiempo en absurdos pasatiempos y que habla de sentimientos como si fuesen posesiones materiales. Es curioso el tratamiento que Antonioni da a la burguesía en sus filmes; mientras Fellini en sus películas los muetra como seres que quieren escapar de su condición, Antonini los filma, no sólo contentos de sí mismos, sino habiendo aceptado ser lo que son, sin complejo de culpa por tener dinero. Se nota que Fellini era de clase media y Antonioni de clase burguesa... una y otra visión son válidas pero la visión de Fellini caricaturiza más a una clase social que Antonioni retrata con certeridad y sin juicios de valor.


Cuando parece que el film va a terminar, Antonioni, (enorme maestro en las secuencias finales o epílogos), nos regala la secuencia más importante e impresionante del film. Por fin marido y mujer se encuentran solos y ahora están preparados para acceder a la verdad. En un acertado efecto dramático y de guión la verdad se muestra desnuda, cruel y sincera... y es entonces cuando el mundo de estos dos personajes se encuentra de lleno con la realidad; son dos seres solitarios que han aparentado estar cercanos el uno del otro.




El film se cierra con un plano desolador de una cámara que lentamente abandona a los protagonistas de nuestra historia para mostrar un vacío inmenso (material y metafórico), cuyos efectos (la desconfianza total, el tedio, el sopor...) se podrán observar con todo lujo de detalles en el siguiente film de Antonioni "El eclipse".


Muchos han tratado, desde hace muchos años, entender el cine de Antonioni y lograr descubrir que encierran sus imágenes y las historias que narra. Está claro que el cine de Antonioni no es para todo el mundo; a veces aburre, a veces desconcierta, otras veces te da una patada en el estómago y te muestra de verdad tal cual somos... (y eso no gusta), pero en el fondo para disfrutar de un film de Antonioni sólo hay que hacer dos cosas; dejarse llevar y sentir.

Es un autor que despierta admiraciones y odios a partes iguales, quizás porque la crítica, muy partidistamente, siempre ha utilizado el cine de este autor para hablar de connotaciones políticas o sociales y abrir eternos debates que mencionaban todos los temas menos a la película en sí... Pero en el fondo Antonioni se muestra como uno de los cineastas más inmensos de toda la historia del cine.

Su cine está ahí. Nadie puede negarlo.

MI NOTA: 10.

LO MEJOR: Algunas imágenes que se graban en la memoria. Su final. Uno de los mejores y más demoledores de la historia del cine.

LO PEOR: Que algunos tengan la sensación cuando la ven de que no pasa nada.

SE PUEDE ENCONTRAR EN: Desgraciadamente está descatalogada oficialmente. No obstante quizás se puede encontrar alguna que otra copia como fondo de catálogo en alguna gran superficie. Editada por VELLA VISIÓN en una edición resmasterizada que si bien no es de referencia conserva muy bien el aspecto visual del film y ha reparado algunos errores visuales (rayas, velados) de ediciones anteriores.